domingo, 8 de diciembre de 2013

Galopada Belsué – Nocito

01/12/2013

Otro año más de esta bonita kedada tan familiar, sobre 20 corredor@s nos dimos cita en el acogedor pueblo de Belsué.
A las 10 de la mañana con un solecito bastante agradable estábamos listos para ir trotando por el Gr.  hasta Nocito, tres corredores lo hicieron por la carretera, recorrido original, por cierto.
Mesón Nuevo
Antes, los Siétamo Runners, Martin y yo, salimos del Mesón Nuevo, tres o cuatro kilómetros más, para llegar a Belsué, una bajada muy agradable con un sol que nos hizo parar para desprendernos de alguna capa, gorrito, guantes y demás…
saluditos en Belsué 

Enseguida, y después de la foto y saludos correspondientes, emprendimos la Galopada, los primeros instantes vas calentando y disfrutando de los bonitos colores de un otoño que iba tocando a su fin, pues numerosos árboles han perdido su follaje.
parriba...
¿dónde están los esquís?

Varias conversaciones y unas cuantas fotos nos plantan sin casi darnos cuenta en la Pardina de Ascaso, lugar de acampada juvenil de muchos jóvenes de nuestra quinta, un camino corto pero divertido nos deja en el Flumen, aquí me retraso un poco para degustar las aguas de una fuente que surge junto a su lecho, fresquita y buenísima.  
Pardina 
a volar
partes intimas
el Flumen bajaba helado
Santa María de Belsué al fonfo

Seguimos disfrutando del excelente piso del camino y del colorido de entorno, llegamos a Santa Maria de Belsué, aldea despoblada de propiedad privada en estado de ruina pero que posee una iglesia románica del s.XI, bastante interesante, aquí casi rozamos la carretera para alejarnos nuevamente, tras sendear un poco y cruzarnos con el numeroso grupo de Peña Guara que estaba de ruta por estos lares, llegamos después de una empinada subida con algún rastro de la última nevada a Lúsera, aquí nos habían preparado un avituallamiento junto a la iglesia, unas maravillosas vista sobre la cara norte de Guara y Belsué acompañaban una distendida conversación, mientras que abajo se abrían paso los tres valientes que iban por carretera.
grupo de Peña Guara
la sonrisa que no se pierda

también tengo que salir yo, ¿no?
picoteo en Lúsera
Después de sortear el pueblo, que cada vez esta peor, cogimos un camino alternativo, ya que el GR. ha debido sufrir algún derrumbe, pero la alternativa la verdad fue una preciosidad, corto, pero muy bonito, una senda por un bosquecito preciso, para introducirnos en el Barranco de Santa Coloma y ya en el camino original, seguir ruta.

otra salgo, aunque sea mi sombra...
Tocaba afrontar un subida “considerable”, para seguir por los Collados de Santa Coloma y Barbero, y bajar para cruzar por segunda vez el rió Flumen, que aunque parezca extraño, no es el mismo río –es curioso, pero son dos ríos distintos, que con el mismo nombre van a parar a al embalse de Santa María de Belsué-, algún sube y baja, y algunos tramos de tapiz, nos plantan después de un buen rato, en el que creía que iba a llegar ya, a la carretera en las cercanías de la Pardina Orlato.
Aquí nos esperaba además de un avituallamiento, la familia de Martin y mi hijo, con los que íbamos a hacer los tres últimos kilómetros de bonita y divertida bajada que nos separaban de Nocito.


En menos de lo que esperábamos, llegamos al pueblo, que lucia un buen color, con un sol que le daba de pleno, y tras cruzar el puente medieval sobre “nuestro” río Guatizalema dimos por finalizada la primera parte de la Galopada.
Después de una duchita de agua caliente emprendimos la vuelta a Belsué para afrontar la segunda parte de esta dura Galopada…

Estuvimos un rato merodeando por este cada vez más arreglado pueblo, que disfruta de unas vistas preciosas, y que sin viento y con Lorenzo pegando era una delicia, los niños se entretenían con algún gallo perdido y algún animalito de granja.
Esta vez y como éramos menos, entramos todos en el mismo local, los niños disfrutaron en unos macarrones y de un lomito, y los grandes, de la típica y sabrosísima alubiada, de la que algunos más que tripitimos, de un lomito con setas exquisito, todo ello aderezado con un vino casero de “tierras de Siétamo” y aderezado con una estupenda conversación con los presentes en la mesa, las amables gentes del pueblo y con los CORREDORES OSCENSES que son los precursores de esta Galopada, y para finalizar kilos y kilos de empanadico casero de manzana y calabaza elaborado por Ana Marí. Después vinieron los licores, pero con esto muchos ya no podíamos…

Finalizamos así un día en el que tanto nosotros, los corredores, como nuestras familias, lo pasamos estupendamente. Para el próximo año seguiremos reservando un huequecito para esta comida… perdón, quiero decir para esta carrera.

Agradecer a este grupo de gente fantástica, tanto a los corredores como a las gentes de estos pueblos por su desinteresada colaboración y compañía, por hacer de este, un día tan especial, es difícil que tanto los corredores como nuestras familias disfrutemos tanto en una carrera.

Gracias desde Siétamo, y el hasta el año que viene.    

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