jueves, 10 de julio de 2014

6º ULTRA-TRAIL SOBRARBE

Quinto año que acudo a esta Ultra tan especial, fue mi primera Ultra y me gusta acudir a esta cita, el ambiente y el entorno es sensacional.

Martin y yo salimos el viernes para poder cenar tranquilos y disfrutar de una buena conversación con los corredor@s que iban poblando Aínsa. Después de una cena con parrillada de carne para aumentar las escasas reservas de grasa que tengo, acompañadas de un vino y con una buena, aunque escasa compañía, solo estuvimos seis, nos fuimos a la piltra, que había que madrugar.

Tras unos saludos y fotos de rigor el cohete dio la señal para afrontar los 65km. y 3.378m+, se pronosticaba mucho calor, así que cremita y gorra desde un principio.

Martin finalmente no tomó la salida, tres días antes tuvo una caída un poco tonta, pero prefirió no poner en peligro su participación en el UTMB.

Me situé en primera fila con Oscar Plasín y salimos los primeros, la gente no se atrevía a pasar y yo ya me estaba poniendo un poco nerviosa al ver que pasaban los metros y seguíamos en las primeras posiciones, afloje un poco para situarme más atrás y la gente ya iba acelerando el ritmo, la carrera iba poniendo a cada uno en su sitio.

Un par de km. de asfalto y nos metemos en el barranco para llegar en continua subida a El Soto, este tramo es muy chulo, poco más de 5km. y hemos coronado la primera cota, Cuelo San Beturián, ahora toca un pequeña bajada y vuelta a subir, para acercarnos al bonito Monasterio San Beturián, pero antes teníamos que dejarnos los riñones en la “Cuesta del Queso”, una corta, pero fortísima pendiente, como esa en la que tiran un Queso y se lanza un montón de gente a por él para abajo, pero en este caso teníamos que subirla. Todo esto tenía su recompensa, el primer avituallamiento.
 
Nos quedaban prácticamente 7km. de bajada para llegar al segundo avituallamiento, aquí si que había que cargarse bien, los más “duro” de la carrera estaba frente a nosotros, casi 900m+ nos separaban del Collado EL Santo, poco a poco fuimos subiendo, con diferentes compañías de corredores que se iban quedando atrás unos, y otros que pasaban a mejor ritmo, una fuente de agua súper fresquita en el mejor momento, un chico, que creo que era francés, te la ofrecía en un vaso de cristal, un lujazo. Los metros pasaban y por fin llegamos al collado, palabras de aliento de los voluntarios que controlaban el paso y para bajo, me calzo la gorra, que hasta ahora no había necesitado, la temperatura había sido ideal, y encima todo el rato por sobra, ahora iba a tocar pasar calor, pero que nos quiten lo bailao…

Las vistas son preciosas, y la baja también, se oye cada vez más cerca los cencerros de las vacas que nos anuncian el lugar del tercer avituallamiento. Un lugar idílico, bebo bien, y cojo mi trocito de plátano para ir comiéndolo como hasta ahora durante la carrera.

La bajada se hace larga, vuelvo a coincidir con en la bajada con un chico con el que compartí subida, me contó que era su primera Ultra y, la primera vez que iba a pasar de los 30km., le anime diciéndole que sería la primera pero seguro que no sería la última.

Después de una larga bajada, este tramo de carrera no me gusta mucho, te cansas de tanto bajar por pista, pero bueno, de todo tiene que haber, una fuente en la que paro a refrescarme anuncia que el avituallamiento esta cerca, tras beber bien, afrontamos los casi 10km. que nos separan de Ceresa, punto final para  muchos corredores, este tramo es precioso, quizás de los que más me gusten, a excepción de los dos o tres km. finales, que quizás sean de los más feos, y en los que se junta encima el calor que aprieta ya de lo lindo.

En Ceresa me merezco sentarme un poquito, llamar a la familia para saber donde está, y tomar algo más que naranja, plátano, isotónica y agua, vamos, me tomo un sándwich. Llevo seis horas de carrera, y aunque no me gusta hacer cálculos, pienso que en menos de cuatro horas estaré en Aínsa. El calor pegar fuerte, estoy cansado y tengo que subir una “tachuela” de casi 700m+, para Oscar no queda na, pero esta subida se hace muy larga…   

En la subida cada uno va como puede, un corredor que tengo delante le tengo que avisar dos veces de que se desvía del camino, la cabeza a veces desconecta demasiado…
 
Con mucho sufrimiento salimos por última vez a la pista y tras seguir unos metros la cinta tómanos un merecido trago de agua en el avituallamiento, cargo un poco de agua y a calzarme los casi 18km. de casi bajada que nos quedan para tomar la cervecita.

Este tramo del Ultra se te puede hacer largo o muy largo, el cansancio y el calor te hacen andar a la mínima subida y en ocasiones cuando estas hasta las……de correr, procuro que estas últimas sean las menos porque sino la carrera se te puede hacer larga.

En el avituallamiento de Oncíns tengo dudas sobre si es el último o queda otro, pero esto ilusión me dura poco y vuelvo a la dura realidad, me queda otro y un par de tachuelitas que te dejan baldado. En la última Monrasin retrata nuestra cara agonía, mostrando lo que ha sido la carrera para cada uno.
 
El calor sigue apretando, y ya no me queda agua, ni fuerzas. Pero ya solo quedan tres km., este tramo lo hice a toda pastilla la pasada edición, pero este año sin entrenar bastante tengo con estar aquí.

Justo antes de salir al asfalto, un montón de botellas de agua me invitan a dar un trago y echarme el resto por encima, no conté con la compañía del móvil y estuvo un par de días “descansando”. En este tramo venia Paule de Munguia, la segunda chica en llegar, y como vi que se paraba, la esperé y animé a seguir, fuimos un trozo andando y otro corriendo, estaba bastante cansada, pero no quedaba nada y había que hacer un último esfuerzo, por fin llegamos a las puertas del campo de fútbol y después de dar la vuelta de honor, crucé la meta con los aplausos del público y esta vez además, con los de mi familia.

Después de los besos me mi mujer y mis hijos, un fantita para subir el azúcar y una duchita y, ya limpitos y con el traje de dominguero, disfruté de una comida regada con unas cervecitas.

Ahora tocaba hacer de turistas con las familias por Aínsa, y aunque Martin no corrió, fuimos comentando las visicitudes de la carrera mientras los niños correteaban.

Un día estupendo, en el que me canse mucho, pero disfruté bastante, y coronado con un agradable paseo en familia por esta bonita villa.

Como siempre, dar la enhorabuena al CAS por el sexta edición de este Ultra. en el que han sabido dar un toque familiar, muy cercano al corredor, que año a año repetimos para disfrutar por estos caminos tan limpios, también al montón de voluntarios que hacen posible que puedan celebrarse estas pruebas, todos tan amables y con esas palabras de ánimo para el que más lo necesita.

Hasta el año que viene… 

viernes, 20 de junio de 2014

9º Edición Kosta trail 2014


Tenía ganas de ir a esta carrera, al fin y al cabo es mi tierra y muchas de las zonas de carrera las he recorrido en mis tiempos “jóvenes”. Pero de todos los días que vengo en vacaciones, o a ver familia y amigos, no ha coincidido es finde.

Aunque el recorrido lo han cambiado, creo que todos los años, me hubiera gustado más salir de Las Arenas y terminar en Sope o en Plentzia, pero la verdad el recorrido de este año me ha gustado muchísimo.

Pensaba ir en metro, pero al final me decidí por el coche, tardé más en aparcar que en llegar a Sope, a las 8,30 el en ambiente era estupendo, un abanico multicolor empezaba a llenar toda la plaza del Ayuntamiento donde tendría lugar la salida, y la llegada tras cubrir los 30km. y 2.400m acumulados.
Después de sacar alguna foto para el recuerdo y dejar la ropa en consigna, troté un poco por las calles cercanas, viendo como crecía el número de corredores y de marchadores, éramos casi 500 corredores y 3500 marchistas, vamos una pasada.

Este año por suerte el tiempo acompaño, se preveía en principio alguna gota, pero “na de na”, disfrutamos de un sol durante toda la carrera, en algunos momentos apretaba de lo lindo, pero la sombra en los lugares de monte y, la brisa marina, suavizo la cosa un poco.

Salí más ancho que largo con mi camiseta de Peña Guara, no podía hacerlo mal, aunque desde la semana pasada que corrí la Integral del Tozal de Guara no me había puesto las zapatillas.
ambiente en la salida
A las 9 se da la salida, me pongo en segunda o tercera fila, pero en cuanto salimos me voy quedando atrás, todavía queda mucho, y no me conozco el terreno.
Nos dirigimos hacía el monte Munarrikolanda, un bosque en las que el olor a eucalipto no te ayuda a sufrir menos en las durísimas rampas que te encuentras, esto se junta con alguna bajada que no es que sea técnica, sino que la podemos considerar “peligrosa”, debido a que no sabes donde meter el pie, son sendas estrechas y con mucha pendiente, en las que los surcos del agua las hacen difíciles de bajar, algún corredor vemos que lo va sufriendo en sus propias carnes.
primeras rampas
En el primer avituallamiento probamos por primera vez una “jarabe” de bebida isotónica que te “abre el apetito”…¡que asco!, pero las sales, con este calor y humedad, van a hacer falta, así que, traguito de jarabito y agua para matar el sabor.

Después de 10km. y de haber pasado el bosque de eucaliptos y pinos, con sus dos avituallamientos, unas rampas de impresión, sobretodo de subida, y atravesado un bunquer iluminado “románticamente”, nos dirigimos a lo que es en esencia la Kosta trail…la kosta bizcaiana.

Entramos, valga la redundancia, en un tramo de asfalto, en el que curiosamente había estado el día anterior paseando con la familia, en esta ocasión era otra cosa, el ritmo era vivo y me dejaba llevar por el ritmo de un corredor en el acercamiento a la costa, coincidimos con centenares de marchistas que nos animaban sin parar cuando pasábamos a su lado.
Ya estábamos tocado los acantilados de la costa, la vista era impresionante, ¡que recuerdos!, en la lejanía veía los corredores hacer los dientes de sierra por la costa y me hacía la idea de lo que me esperaba, ya íbamos en busca de la playa de Azkorri y La Salvaje, que pasada de bajadas, alguno seguro que se ha dejado el tobillo o algo más.

Los senderos son estrechos, y en algunos tramos, pequeños socavones, agujeros y algunas raíces, hacen más “divertido” el camino, también hay que decir que muchos de ellos, los más peligrosos, están indicados por uno de los muchos voluntari@s que jalonan cada cruce, desvió, o cualquier otra incidencia que pudiese existir.

El correr atravesando la playa es una pasada, prácticamente de lado a lado, lo malo que después de una vertiginosa bajada a la playa, viene una corta, pero empinada subida, en la que te ibas quedando con las múltiples marchas de zapatillas y calcetines de los corredores que te preceden, por cierto, localice a uno que llevaba mis mizuno, y llegué a la conclusión de que los calcetines más utilizados, son los Kalenji…
Tras disfrutar y sufrir un poco por los preciosos acantilados, nos dirigimos a Plentzia, pasando antes por un pequeño bosque de Barrika ,en el que si no recuerdo mal, estaba la rampa más dura de toda la carrera, pedazo paredón, las zapas patinaban y todo.
Atravesamos un pasarela entre la ría de Plentzia y los humedales, que nos deja cerca de la estación de tren del último avituallamiento, aquí, dos corredores con los que he venido haciendo la goma desde el último avituallamiento, me indican cuando les paso en una bajada, que vaya tranquilo, que quedan unas cuantas “cuestecitas”, les hago caso y bajo un poco el ritmo, que por cierto no era muy alto.
La verdad, sí que quedaban cuestas, pero el final estaba más cerca, y ya no importaban las cuestas, estaba disfrutando mucho con el recorrido, las vistas, el tiempo, aunque no voy a ser masoca, ¡tenía ganas de llegar…!
Nuria en los últimos senderos
Empezó una bajada divertida por un bosque con un sendero zigzagueante y estrecho, con multitud de lianas, arbolitos en medio, en el suelo, vamos “mu mu divertido”. Entramos nuevamente en el asfalto, con una rampa para soltar los músculos, apenas dos kilómetros nos separaban de la meta, corro unos metros junto a un corredor que kilómetros atrás me paso en una baja como un ciclón, muy majete, y fácil de distinguir por sus características rastas y perilla, le animé a seguir, pero dijo que tirara, un saludo y “pa lante”, en este último tramo pasé a seis o siete corredores, los kilómetros y el cansancio hacían mella, a mi, no es que me sobrasen fuerzas, pero al no conocer el terreno, salí con cuidado, y esta vez, al contrario de la semana pasada, tenía algo de pitera para llegar corriendo, atravesé la meta de 3:11, no esta mal para el estado de forma que tengo, acabe muy contento y, con ganas de tomar una cerveza, que esta vez no pude tomar, no había en el avituallamiento de meta, me tuve que conformar con acuarius caliente y agua.
Tras saludar al rasta que acababa de llegar, cojo la mochila y voy en busca de las piscinas, donde nos podemos duchar, no es que estén cerca, pero después de lo que llevamos…
Por el camino me saluda efusivamente como si me conociese un corredor, su cara me sonaba, pero no sabía de que carrera, y me indica donde estan las duchas, resultó ser Walter Becerra, el ganador, un chicote muy majete.
Después de la ducha me puse a esperar la cola para darme un masaje, cuando llegué no había prácticamente nadie, pero después de la ducha ya se había llenado, la gente es un poco guarra, a nadie le gusta masajear el sudor de nadie, no cuesta nada ducharse y quitarse la mierda de encima, así facilitamos la labor a esta gente que en muchas ocasiones lo hacen por amor al arte.


En resumen, mañana estupenda, con un ambiente, un tiempo y unas vistas espectaculares, un montón de gente animando por todos los sitios, un mogollón de voluntarios en los avituallamientos, en todos los cruces y sitios problemáticos, muy bien marcado por cierto. En lo negativo, tan solo intentar que hay algo de bebida no tan caliente, no la pido fresquita, pero por lo menos a temperatura ambiente, sobretodo el “jarabe ese” y como no, ¡unas cervecitas por favor…!


                                                            CLASIFICACIONES

miércoles, 18 de junio de 2014

2ª Integral Tozal de Guara

08/06/2014

Partimos de Siétamo para afrontar un  día extremadamente caluroso, según las previsiones, este año, a diferencia del pasado en el que casi salimos nadando, íbamos a pasar mucho, mucho calor.

La verdad, la mañana empezó con bastante calor,  así que ya de camino a Nocito me fui tomando un botellín de Gatorade, llegamos con bastante tiempo, pero entre capazo y capazo casi no me da tiempo de ponerme el dorsal, y por su puesto, la cremita para no coger demasiado moreno albañil.

Salimos puntualmente, para llegar tras unos minutos de conversación al barranco de la Pillera, en el primer cruce evité mojarme, pero en los seis  siguientes no tuve miramiento, venia de perlas refrescarse un poco, creo que en el primer avituallamiento ya se habían secado las zapatillas, la subida se  me estaba haciendo más larga de lo habitual, la falta de entrenamientos se nota, y mucho, pero todo llega y por fin me planto en Petreñales, me avituallo bien y a bajar el barranco de Calcón.

En la bajada no fuerzo mucho, queda mucho, y con el día que hace, me va a dar un algo. Cuando llega el agua, evito mojarme un poco, no tengo ganas de que me salgan ampollas, queda bastante, y creo que lo voy a pasar mal, llego a la Ermita de la Fabana andando, las piernas no me dan para mucho, y si me “sobran” fuerzas, ya correré al final…
La Carrasca.  Foto: Begoña Guillen

Antes de llegar al avituallamiento de La Carrasca me he agenciado un palito para hacer de bastón, aquí ya me pasa el máquina de Melet, disfruté de su compañía durante toda la subida y bajada de Montidinera, y “tomamos algo” juntos en el collado antes de empezar a subir Fragineto, en el que veía como se alejaba poco a poco.
Aquí ya empecé a sufrir, cuando llegué a la cima tuve que pararme para tomar algo, saludé a Kike Borras, con el que iría haciendo la goma prácticamente hasta la meta.
Fragineto  Foto: Viteri
Fragineto Foto. Jesus Sanagustín.
Vista desde Fragineto. Foto: Viteri.

La bajada a Petreñales la hice a un ritmo aceptable, quedaba mucho y sino se me iba a hacer eterna la carrera, buena hidratación y a por lo más duro, el Tozal de Guara, aquí sabía que iba a sufrir de lo lindo, pero la verdad es que aunque si es verdad que sufrí, me resultó más sencillo de lo que pensaba, durante gran parte de la carrera, y en especial en las partes altas, nos acompañó un airecillo fresco y en Guara ayudaba bastante, esto hizo que no pasásemos tanto calor como en un principio se temía, incluso en muchas partes altas te tenias que quitar la gorra si no querías salir corriendo tras ella.



Fotos. Ramón Ferrer.
 
En la cima parecía que había una parada de metro de Paris, estaba lleno de gabachos, Creo que a partir de aquí es donde empezó a apretar más el calor, la bajada por todo el cordal y hasta llegar a los pies de Ballemona no fue mal, aunque la subida a cuatro patas empezaba a indicar lo que me esperaba, llegué junto con Borras al avituallamiento y en ese momento también llegó el “abuelo” Sanagustín, desde ese momento sería mi compañero de carrera hasta casi el final, afrontamos el resto de la carrera como si de un Ultra se tratara, corriendo en los llanos y bajadas, y andando en cuanto tiraba un poco para arriba.
En el llano de los Hongos yo llevé el ritmo, pero cuando empezamos a bajar casi no podía con mi alma y Javisa pasó a delante, bajo a un ritmo que podía seguir, hacía mucho calor y queda un tramo largo de carrera.

Cuando casi habíamos llegado al final del camino y nos íbamos a incorporar a la pista que nos deja en el refugio de Fenales me pegué un “tozolazo” de impresión, según caía pensaba lo que me podía pasar, pero por suerte tuve una caída de “futbolista”, vamos, que caí con voltereta incluida y esto evitó caer a plomo, ósea que no me hice prácticamente nada, apenas un rasguño.
El refugio de Fenales parecía que  no llegaba, tenía que dar un trago de agua fresca, Javisa salio antes que yo, estaba demasiado cansado y necesitaba dar un par de bocanadas de aire, lo pillé enseguida, compartimos un buen tramo, siempre se lleva mejor ir con alguien, sobre todo si vas cansado, sino te puedes dejar y los kilómetros se te hacen eternos.
El calor ahora si que se notaba, el aire que soplaba en la primera parte de la carrera había desaparecido, y esto junto con los kilómetros que llevábamos se notaba de lo lindo. Aprovechábamos cada riachuelo para refrescarnos, la gorra venía bien.
La última tachuela me dejó sin aliento, estaba exhausto, como nunca, los tragos de agua que daba cada poco no me aliviaban, Javisa se iba alejando poco a poco, ya no lo vería hasta meta, bueno, a él ni a nadie, este último tramo lo hico tan solo con la compañía del calorín.

Control de Bentué
Control de Abellada.

En el último avituallamiento, otras veces ni paraba, pero esta vez me tuve que sentar y tomarme un baso de cola, no podía con mi alma, y notaba que en cualquier momento iba a desfallecer, en pocas ocasiones he llegado con tan poca chicha. Menos mal que estos dos últimos kilómetros que  ponía que quedaba para meta eran menos, sino no llego. Cuando pisé las primeras calles del pueblo gasté mis últimas fuerzas para entrar en meta dignamente.
Casi siete horas de paseo por esta bonita Sierra, se ve que hay que entrenar, o me espabilo, o voy a sufrir más de la cuenta en las próximas carreras, y la semana que viene a la Kosta Trail, me va a dar algo…
Realizada por: Carlos Escartín.

Después de llegar, una ronda de “kapazos” y una spa en las aguas del Guatizalema, a la ducha, que bien me sentó, tenía ganas de ponerme “guapo” y sentarme a comer tranquilamente, disfrutar de una buena compañía y tomarme una cervecita.

Como siempre, dar la enhorabuena a toda la gente que se lo curra para que los demás podamos disfrutar de una carrera, y a los voluntarios que aguantaron la calorina animando constantemente.  


sábado, 24 de mayo de 2014

Trail Mallos de Riglos

Primera edición de esta carrera de montaña organizada por Guara Spirit, que esperemos que no sea la última.
El lugar la verdad, es ideal, las vistas, sin dar un paso son espectaculares, y merece la pena ir a pasar un buen fin de semana culminado con una “carrerita”.

Tenía un poco miedo a la carrera, ya que llevo unos meses saliendo más bien poco, y  poco, es poco, desde la carrera de Os foratos apenas he salido 400km, pero bueno, algún día había que intentarlo y empezar…

Llegué con tiempo, saludo a organizadores y algunos corredores conocidos, y a calentar un poquito con la buena compañía de Oscar Plasín, poco a poco se fue poblando el pueblo con una amalgama de colores que iban dando ambientillo en la salida.
cartelito y buenas vistas...

buenas vistas...¿donde esta el cartelito?

Salimos más de cien corredores dispuestos a afrontar los 21km y 1.100+, me puse en las primeras posiciones y veía como poco a poco me iban pasando un goteo de corredores, íbamos remontando el barranco de la Mota por el Camino natural de La Hoya y después de cruzarlo ascendemos para correr bajo las paredes del Cubillo, corremos bajo la atenta mirada de un numeroso grupo de buitres que están muy al loro a un posible “almuerzo”, algún corredor casi les da la alegría, y cae rodando, al parecer el tobillo lo debe de tener tocado, la bajada es un poco técnica en algún tramo, y nos deja en el primer avituallamiento líquido, algunos corredores no paran, pero un traguito de agua no me va a venir mal.

Una pista ascendente nos lleva a Linas de Marcuello, atravesamos el pueblo y llegamos a un merendero donde está el segundo avituallamiento, esta vez sólido, me tomo mi tiempo, y me recompongo, salgo tras una oleada de corredores a los que no les debe gusta mucho el “menú”, no sin antes llevarme dos o tres gominolas para afrontar la larga subida para llegar a la Ermita de la Virgen de Marcuello, aquí si que paramos muchos a hidratarnos. Cogemos un sendero para bordear la Peña del Sol, punto más alto de la carrera, hace que tiremos de riñones, pero también nos muestra unas vistas preciosas, tanto por los paisajes como por la hilera de corredores que parecen que están buscando alguna moneda perdida…

En esta subida un corredor me pasa en un primer momento, pero me engancho a él, y disfrutamos de una agradable conversación, estas cosas son lo que le da a estas carreras eso que le falta al asfalto, disfrutamos de lo que queda de subida y de una espectacular bajada por el barranco del Forcallo, zonas en las que se corre bien se alternan con otras, las más, muy técnicas y con muchos árboles caídos, que hacen que tengas que esquivarlos de múltiples maneras, en muchos casos divertidas y en otras no tanto, la bajada se alterna con algún pequeño repecho que subo andando, aquí se nota la falta de km.

Desde el Santo Román una ligera subida pero que se nota ya con los Km. que llevamos, estamos en el último avituallamiento sólido, desde aquí unos sube y baja, bastante técnicos en alguna ocasión, nos dejan en los Mallos, una última subida inesperada, por lo menos en mi caso, para llegar al avituallamiento liquido, en el que en principio no tenía intención de parar, pero estaba sin aliento, y me hacía falta tomar un traguito del “delicioso” acuarius.
Desde aquí dos km. de rapidísima y peligrosa baja, la cual me tomé con un poco de tranquilidad, iba solo, había dejado atrás a los corredores con los que hice los últimos km. y no quería mancharme el pantalón.
una sonrisa después de la llegada

En la bajada te animaba la gente que subía y te hacían sentir más cerca la meta, que efectivamente estaba muy cerca, y sin darme cuenta estaban pasándome el famoso código IBI, no veo muy bien este inventito, por lo menos para los puestos intermedios, ya que no pasa a la primera y muchas veces le cuesta.

Después de una ducha y un estupendo masajito, disfrutamos de una reconfortante Pasta party, y tras la entrega de premios, en la que por “necesidades del guión” tuve que subir a recoger el de Oscar que no pudo quedarse, partí a Siétamo a tirarme en el sofá…


Espero estar en la segunda edición, es una buena oportunidad para pasar un finde con la familia, el ambiente ha sido estupendo, y por lo menos en mi opinión, recorrido bonito,  bien organizada y marcada, y creo que con avituallamientos bien establecidos, y lo del masaje todo un detalle.

jueves, 8 de mayo de 2014

Paseando por Ventas de Zafarraya (Sendero tajo de la U y sendero Cuna Boquete).

De nuevo de vacaciones en la provincia de Málaga, y claro no podía desperdiciar la oportunidad de salir a correr un rato, llevo unos meses medio parado, pero el buen tiempo anima a reanudar la marcha.
Había quedado con Paco, un compañero de “entrenos” por estos lares. Desde que le conocí hace dos o tres años en la Pinsapo solemos quedar para correr alguna que otra vez.
La verdad me viene bien ya que me enseña diferentes lugares: Maroma, Lucero, río Chillar…y esta vez Ventas de Zafarraya.
No fue un recorrido excesivamente largo, unos 10km. con unos 700m de desnivel positivo, pero para empezar la Semana Santa, y después de más de 1000km. de coche, de los cuales no me había recuperado, no estaba mal.
Después de llegar a Ventas de Zafarraya, ya en la provincia de Granada, (en casi todas las ocasiones que he salido con Paco nos hemos metido en Granada), dejamos el coche en el parking, junto a la antigua vía de tren que durante casi 40 años unía Ventas de Zafarraya con Vélez Málaga, en la que ahora discurre una pequeña vía de tren de lo que parece ser un trenecito turístico, que también parece en desuso.
El recorrido era un ocho, así que teníamos que pasar por el coche. Empezaba el “paseo” con una fuerte subida, el recorrido estaba marcado por unos postes, Paco empezó fuerte, no podía casi seguirle, me llevaba reventado, la senda iba haciendo zig-zag para superar la fuerte pendiente, por fin llegamos al puerto 1066m., llamado el Paredón. Paco me retrata para dar constancia de mi cansancio, las vistas eran maravillosas, el mar a lo lejos, toda la comarca de la Axarquía a nuestros pies, el pantano de la Viñuela,  y todo el polje de Zafarraya rodeado de las sierra que lo circundan, el mayor de España, con todos sus pueblos blancos. Una pequeña bajada por una alfombra, y buscamos la cresta para llegar a la Corona o Pico del Puerto con 1231m. pequeña subida para ahora sí, afrontar la bajada al pueblo, antes, disfrutamos de las vistas de La Maroma, en la que ya hemos estado varias veces, una bajada bonita, no le dimos mucha caña, pero a excepción de algún pequeño tramo en el que las piedras sueltas hacían que estuvieras a punto de besarlas el resto daba píe a disfrutar de la bajada. La senda se dirige hacia el Morrón de la Cuna, llegamos al pueblo y solo tenemos que seguir el antiguo camino de la vía de tren por el que ahora discurre la pequeña vía, para llegar al coche, aproveché para dejar algo de ropa y beber agua.
Nos quedaba una fuerte subida de ida y vuelta a nuestra segunda cota. Esta la tuvimos que hacer prácticamente andando, la senda no era muy larga, y poco a poco ganábamos altura, dejamos el Mirador del Tajo de la U a nuestra derecha, disfrutábamos de unas preciosas vista, ahora podía observar el lugar por donde había discurrido la primera parte del recorrido, así como los cercados que parecían en medio de la nada y que tras haberme informado al parecer son cultivos de cereales, normalmente guisantes, protegidos por una tupida valla para que el ganado, ovejas, no se deleite con ellos.
  


 
Llegando al final del recorrido quede enormemente sorprendido por el impresionante agujero natural que atravesaba la montaña, Cueva Orea, en un primer momento solo veía el primero y más pequeño, pero luego vi el que estaba debajo de este y desde donde se ve el otro lado de la sierra, me quedé alucinado, aunque más tarde me quede más alucinado y alguna cosa más…al subirme, al enorme boquete y ver lo poca cosa que somos.

Después de salir de este agujero con un poco de cague, la edad va haciendo que vaya conociendo lo que es el vértigo, tomé un trago de agua y tras una mirada para disfrutar de la vistas que tardaré en volver a ver, emprendimos el descenso, esta vez más rápido, pasando este vez por el Mirador del Tajo de la U, la fuerte pendiente invitaba a ello, y nos plantamos en el coche sin darnos cuenta.
La verdad, una pequeña, pero intensa mañana conociendo un punto más de esta provincia y de sus fronteras…


Aunque salí dos veces más por diferentes sitios, (una de ellas tenía en común algo con este recorrido, ya que discurría por el trazado en esta vía de tren, en concreto en su tramo Vélez - Almayate, pasando el río Vélez por el puente en el que años atrás lo hacía el tren), esto tendrá unas líneas en otra ocasión…